CÓMO COMBATIR EL ACNÉ
Sea cual sea la causa del acné o el tipo de piel afectada, la primera norma es tener en cuenta que la higiene es una buena medida que puede favorecer la disminución del acné.
El
acné suele comenzar en la etapa previa a la pubertad, cuando aumentan los
niveles de las hormonas denominadas andrógenos, que llevan al crecimiento de
las glándulas sebáceas de la piel y presencia de sebo en la cara, pecho y
espalda. Esta enfermedad no amenaza la vida, pero sí tiene desagradables
impactos sobre el individuo, tales como cicatrices permanentes, baja
autoestima, inhibición social, depresión y ansiedad. De ahí la pertinencia de
tratar esta condición. Lo recomendable es tener una dieta muy variada, el beber
bastante líquido como zumos naturales de frutas sin azúcar y realizar ejercicios
continuamente, para eliminar el exceso de toxinas que afectan la piel.
El
aseo de la piel facial se la debe hacer dos veces al día, con un jabón suave,
un jabón neutro o de aquellos que son fabricados con productos naturales como
es el caso del jabón de avena. Es recomendable que se lave la cara si está
sudorosa y eliminar el exceso de grasa y toxinas que nuestra piel emana.
En
muchos casos debe evitar el lavado excesivo y frecuente, ya que también lo
puede empeorar.
Procure
no romperse las espinillas, esto empeorará el acné y puede causar desagradables
cicatrices y dejar manchas en su rostro.
Es
necesario reducir la ingestión de alimentos que tienden a provocar reacciones
cutáneas sobre todo en personas jóvenes. Entre estos alimentos están las fresas
y el chocolate y otras comidas que contengan alto índice de grasas, como
margarina, aceites, lácteos y galletas.
Evitar
bebidas azucaradas como refrescos
Evitar
exponer la piel a la luz del sol ya que puede empeorar el acné. Es aconsejable
el uso de protector solar.
Es
recomendable también hacer una limpieza de hígado. Investiga un poco acerca del
tema, tal vez pueda ser de gran ayuda.
Las
cápsulas de vitamina E también son excelentes aliadas a la hora de combatir las
manchas y cicatrices.
Las
dietas desintoxicantes también pueden ser de gran ayuda y estas las puede
realizar cualquier persona incluso sino se padece de la enfermedad ya que
ayudan a eliminar toxinas de nuestro cuerpo. Estas dietas se realizan por
aproximadamente dos o tres días y consisten solo en el consumo de una fruta o
varias frutas y también vegetales si así lo desea y mucha agua. Por ejemplo, la
lechosa o papaya o varias frutas, estas dietas son recomendables al menos una
vez al año pero no deben hacerse más de dos veces en un año.
Y
por supuesto no dejes de visitar un dermatólogo ya que este verá tu caso
directamente y determinará cuál es el nivel de acné y el mejor tratamiento en
tu caso.
En el caso de acné leve se recomienda colocar cremas locales a bases de ácido retinoico y también antibióticos.
En
caso de acné moderado es recomendable un tratamiento tópico: peróxido de
benzoilo, retinoides y antibióticos.
Y
en el caso del acné más severo se recomienda antibióticos sistémicos como
tetraciclinas, eritromicina y la conocida isotretinoína que es capaz de curar
de forma definitiva el acné.
La
complejidad del proceso acnéico y el papel decisivo que tienen los cambios
hormonales durante la pubertad, hacen que todos los tratamientos, desde los más
sencillos hasta los más agresivos, solo permitan detectar mejoras importantes
después de muchos meses de cura, por lo que hay que tener mucha constancia y
paciencia.







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